Polo Montañez: el presentimiento de un adiós y mi sentido homenaje.
En el verano de 2002, Polo Montañez lanzó su segundo y último disco, “Guitarra Mía”; y apenas un par de meses después, el 26 de noviembre, moriría trágicamente. La cercanía entre el álbum y su final hizo que algunas de sus canciones sonaran como PREMONICIÓN. Ya el propio título de su tema “La Última Canción”, con que cerró su último CD parecía presagiar su fin. Y uno de sus versos lo intuía de manera más explícita: “El único futuro de mi vida debe ser, creo que debe ser extraño. No creo que la suerte ahora me venga a sonreír, después de haber vivido tantos años.” Y en la canción “Desde Abajo”, Polo reconocía la fragilidad de su vida cuando cantaba: “Entre el espacio que marca la muerte y lo poco que dura la vida…” y profundizaba en la certeza del final: “Y los años que tengo de más me llevarán con prisa a quedarme en silencio en el justo momento que tendrá que llegar.” Y con esa certeza de un inminente fin, se acogía al deseo de trascender, con la esperanza de otra vida en el más allá: “Como el ave que quiere volar y quedarse allá arriba, en el azul del cielo y mirar desde lejos lo que ha quedado atrás. Y cuando esté en el cielo, cuando ya esté en la cima, voy a luchar para eso, para mantenerme arriba.” Pocos meses después, la profecía se cumpliría: la suerte le había sonreído tarde y por demasiado poco tiempo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario